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MÚSICA


Si bien es cierto, lo único que el ser humano no puede elegir es su libertad... pues ya es libre. En esa medida, tiene derecho a decidir consciente y responsablemente qué hacer con su vida, desempeñarse en un oficio, en una profesión, en un hobby, construír sus sueños y obviamente, realizarlos. Pero también tiene derecho al descanso, a la diversión y al entretenimiento con el fin de lograr un balance justo y necesario para obtener una mejor calidad de vida.

No obstante, gracias a diversas razones de índole cultural, social, política u otra, dicho balance tiende a desajustarse produciendo daños profundos en la sociedad, generando en el individuo desestabilidad emocional, angustia, miedo, inseguridad, desesperación y hasta ignorancia.

Es así, como desde hace bastantes años, muchas de las acciones humanas en este sentido han estado enmarcadas en una onda de desequilibrio, incertidumbre e injusticia, logrando que lo realmente serio y consecuente pierda gran parte de su valor y gane en precio.

Uno de los ejemplos más notables y desafortunados ocurre en las áreas artísticas y culturales; y en lo que a mí respecta directamente, en la música.

Pienso que ahora más que nunca se compone y se disfruta de la música casi que en un solo sentido: el consumo. En todos los géneros musicales es real y

muy evidente el enorme deseo de lucrarse y figurar a costa del empobrecimiento del sentido crítico del público, de la gente. ¿Dónde está la función social que además debe tener el Arte?

Sobre todo en este país donde los reinados, las telenovelas, los realities y la farándula en general ocupan un lugar privilegiado en la población, la meramente de entretenimiento, de rumba, de fashion...de adormecimiento cerebral. Ni siquiera géneros como el Folclor, el Jazz, el Rock, el Reggae o el Hip-Hop han escapado a convertirse en una simple herramienta para que las casas disqueras y productores en general tengan más dinero y menos inversión social de calidad, ovacionando a músicos que carecen de creatividad, de sensatez y de honestidad.

A la par, nacen y se estructuran estilos musicales a través de los cuales se subestima, se degrada y se convierte al ser humano (sobre todo a la mujer) en un objeto desechable, vacío e hipnotizado por el sinsabor de una manipulación en masa que conlleva cada vez más a la esclavitud.

Afortunadamente, también han venido germinando y manteniéndose músicos con carácter, con una actitud consecuente hacia lo que hacen, comprometidos realmente con la visión y la misión que ellos escogieron para aplicar en el mundo, que se divierten mediante la búsqueda de su propia identidad, en hallar la mejor manera de aportar a un cambio social con la idea de no ser parte del montón ni seguirlo agrandando, con la capacidad de construir y hacer historia alejándose del reencauche y la repetición; músicos que se permiten explorar y experimentar con nuevos enfoques sonoros, conceptuales, musicales...

Finalmente, gracias a quienes utilizan la música y el arte en general, para hallarle aún más sentido a la vida que queremos vivir y evitan, al contrario, degradarla.

Hugo Alberto Buitrago Murillo.
Músico.


Si Bien Es Cierto